Disclaimer: Los personajes son de la señora Stephanie Meyer, yo solo me adjudico la trama.
Historia beteado por: Diana Elizabeth.
Engañándolo
Edward es el padrino de su boda , Bella es la novia del mejor amigo de Edward y a pesar de que ella se casará dentro de muy poco, le es infiel a su futuro esposo.
¿Qué pasará cuando llegué el momento de decir 'si, acepto'? ¿Ella lo hará? ¿Edward dejará que su amante se casé?
Lo cierto es que ambos son amantes en secreto y juntos engañan a su mejor amigo y novio, respectivamente.
Lo cierto es que ambos son amantes en secreto y juntos engañan a su mejor amigo y novio, respectivamente.
Y allí estaban, los 4 juntos, comiendo porciones de pizza al azar y para cualquiera de afuera pudiera haber parecid una día común, normal y corriente en la vida de aquellos jóvenes, y lo hubiera sido por supuesto que sí, si no hubiera sido por el hecho de que todos venían del último ensayo de la futura boda que se llevaría a cabo dentro de 1 semana.
¿Los anfitriones? Bella y James, quienes se conocían desde hace unos 4 largos, maravillosos pero a la vez tediosos años, donde en su relación hubo momentos alegres, pero también de tristezsa y sobre todo de amargura, pero a la final había perdurado y para prueba de ellos Bella y James, ambos de 25 años de edad, se iban a lanzar la soga al cuello o mejor dicho a casarse.
Todo se suponía que estaba bien, pero solo eran eso: suposiciones, porque por la mente de Isabella Swan pasaban fragmentos de lo que había hecho anoche y de lo que venía haciendo desde hace 3 meses atrás con el padrino de su boda, o mejor conocido como el mejor amigo de su novio; y a pesar de que ella estaba allí, físicamente cabe de decir, sonriéndole a James, tomada de la mano con él y dándole pequeños besos de "locos enamorados", su mente estaba con Edward, el padrino de su boda, un pequeño y casi imperceptible temblor recorrió su cuerpo al recordar como Edward la había hecho suya justo la noche anterior.
― ¿Es eso un chupón, Edward Cullen? ―preguntó bastante emocionada Victoria, la hermana de James.
Edward, quién masticaba parsimoniosamente un pedazo de pizza, voló sus ojos hacía aquella mujer pelirroja viéndola con horror a la vez que llevaba sus manos a su cuello.
― ¿Qué? ―preguntó él tocándose el cuello a tiendas, como si con eso pudiera borrar aquella marca, que él no sabía que poseía. Bella, la cual compartía un beso un tanto empalagoso con su novio al escuchar aquello rompió la muestra de afecto y observó a aquellos dos, a Victoria con una pregunta muda en su mirada y a Edward con una ceja arqueada.
― ¡Vaya, vaya, Eddie!, ¡tú si aprovechas las noches de juerga! ―murmuró divertido James, dándole un beso en el cuello a la castaña de su novia, Edward miró a su mejor amigo y sonrió sin poder evitarlo, lo quería, claro que sí, pero más fuerte era su obsesión con su futura esposa, quién era la causante de aquella marca horrorosa.
― ¿Quién fue la afortunada? ―inquirió Bella burlona, viéndolo a los ojos pícaramente y Edward se mordió el labio deliberadamente, total nadie nunca sospecharía de su relación tras bambalinas.
―Una buena castaña, que me trae bien loco ―respondió él encogiéndose de hombros a la vez que tomaba un espejo que Victoria, muy amablemente le tendía. Edward acercó aquel objeto a su cuello y efectivamente aquella marca estaba allí, sus labios habían hecho eso.
― ¡La mujer es agresiva y marca lo suyo! ―repuso Victoria divertida por la situación, James soltó una carcajada ante el comentario de su hermana e Isabella sonrió victoriosa, de un modo u otro ella tenía que marcar lo suyo.
―Agresiva es poco, créeme ―murmuró Edward pasando sus dedos sobre el chupetón tratando de borrarlo, pero era en vano. A la final se dio por vencido y suspiró, le entregó el pequeño espejo a Victoria y se volvió hacia los futuros esposos quienes cuchilleaban algo entre sí.
― ¿Una castaña? ―increpó James con una ceja arqueada, pasando su brazo por la cintura de su mujer ―. Con tal que no sea la mía todo bien, hermano ―comentó el rubio serio, pero Edward supo al instante que era en broma por la mirada de juego que su, prácticamente hermano, le dedicó.
― ¿Cómo crees, amigo del alma? ―repuso Edward ofendido y Bella se encogió en su sitio, sintiéndose una total perra. ―Nunca sería capaz de hacerte algo así, pero lo cierto es que de la castaña que hablo está comprometida, tiene dueño ―admitió Edward sin apartar los ojos de Bella.
― ¿Y por qué no peleas por ella? ―refutó James ―. Si de verdad te trae loco como dices, juégatela todo por el todo, hermano, porque las oportunidades se las lleva el viento y nunca regresan ―aseguró Jame observándolo apenado ― Si fuera mi caso, lucharía por esa chica, créeme, pero ya yo estoy feliz con mi Bella y pronto nos casaremos eso lo hace aún mejor.
―Ya lo creo ―musitó Edward tomando un poco de refresco para aplacar la culpa ―. James una pregunta ―dijo él de repente.
Bella quería salir corriendo de allí la conversación estaba tomando un rumbo que ella no quería.
―Si fuera tu caso y si tú estuvieras peleando por ese amor, pero ella se niega a dejar su puerto seguro ¿qué harías? ―preguntó Edward ganándose una mirada sorprendida de Bella, Victoria jugaba con su celular actualizando el Facebook.
― ¿Por qué la pregunta?
Edward suspiró hondo y junto sus manos para decir:
―Porque ese precisamente es mi caso. Ella nunca dejará su puerto seguro. Yo solo soy algo pasajero.
Los ojos de Bella comenzaron a picar, Edward la observó rápidamente y le sonrió con suficiencia, estaba jugando su última carta.
―Estás jodido, hermano, porque las mujeres son las que deciden en este caso ―admitió James sonriéndole con pesar.
Todos aguardaron silencio ante eso y Bella trataba de normalizar su respiración mientras tanto, aguardando las lágrimas que purgaban por salir de sus ojos.
―Voy al baño ―comunicó Bella a todos levantándose de la mesa.
― ¿Estás bien? ―le preguntó su novio y ella asintió sonriéndole con cariño. ―Te amo, nena ―le dijo James observándola maravillado.
Edward estaba atento a aquella escena así que cuando Isabella musitó un: "yo también", sintió que estaba siendo el papel de cabrón y la verdad, es que así era.
No hay comentarios:
Publicar un comentario